lunes, 4 de enero de 2010

Vacaciones

En el curro me han dado vacaciones. Te las asignan cuando le apetece a la gente de turnos y o bien te las tomas o bien te metes en un remolino tempestuoso de trámites y papeleos para intentar ponerlas cuando te vengan bien y al final se quedan como están, y te las tomas.

Bueno, yo iba a hablar del trabajo, pero ahora mismo no me sale. Y cuando a esta chica no le sale algo, se pone música y deja que salga, que salga, lo que sea. Pero del trabajo no va a ser. Pausa. Música. Allá vamos.

Yo tengo la firme convicción de que lo que más importa y fragua nuestra vida es cómo nos tomamos lo que pasa. Lo que pasa y nos pasa. Sobre lo que sucede no siempre tenemos posibilidades de actuar, pero sobre cómo reaccionamos, sí, siempre.

Claro que, a veces, parece nublarse ese entendimiento. Y da la impresión de que no, que si algo está ahí y pretende dominarnos, no se puede hacer mucho, o nada. Pero yo creo que sí. Aunque a veces cuesta, sí señor.

La última vez que la gente de turnos me asignó vacaciones se sumaron una serie de acontecimientos jodidos. Y por más de uno, me dejé dominar más de la cuenta. Sí, de los errores se aprende, aunque a menudo no tan rápido cómo quisiéramos. Y así, haciendo resumen, me estropeé las vacaciones.

Eso de dejarme llevar es una antigua costumbre contra la que lucho, que me envuelve, cuando me dejo, en una vorágine eufórico-depresiva, que me hace pupa, me desequilibra, y de la que luego recojo malamente los pedazos.

Ansío mucho mis vacaciones porque, sé que suena mal pero detesto mi trabajo. Sí, tiene algunas cosas buenas, como cobrar y tal. Pero no me gusta. Y estas vacaciones no las quiero desperdiciar.

Así que mañana por la mañana (si no se rompe la noche) me voy al sitio de los cruasanes ricos con mi libreta a escribir ese cuento que tengo pendiente. Más tarde iré a la biblioteca. Puede que vaya al cine. Saldré por la noche el cinco de enero y podré disfrutar, así, sin comillas, la resaca del miércoles. Veré a mis sobrinos abrir sus regalos. Recibiré alguno. Escucharé música. Invitaré a una amiga a tomar un café. Me iré de cena con mis compañeros.

Las cosas no siempre resultan como queremos, eso ya se sabe. Pero de esta vorágine eufórica-depresiva voy a pasar, si a nadie le importa. Lo intentaré al menos con bastante paciencia y tiempo. Mientras haya libros, películas, sobrinos, vacaciones.

Vacaciones de veraaaaano... ¿qué? ¿que viene un temporal, bajan las temperaturas e igual nieva a nivel del mar? Eh... bueno, pues vacaciones de invierno. Vacaciones de antiguas costumbres. Pero vacaciones.

6 comentarios:

una más... dijo...

A mi no me importa.. puedes pasar de esa fase tan pesada. :)
Feliz año Leola, disfruta de esas vacaciones.
Besito.

Eric dijo...

Hay Leola, a mi tambien me pasa lo de sumirme en la voragine... Pero no te preocupes, como vien has dicho de los errores se aprende y te das cuenta que para pisotear a alguien ya estas tu.
Disfruta como te de la gana las vacaciones que para eso son vacaciones, y el resto a olvidarse. Un beso

Marisa dijo...

Disfruta mucho
tus vacaciones
y que los Reyes
vengan cargados
de todos los sueños
que desees.

Besos.

Cloe dijo...

Hola Leola, no se porqué me quede leyendo algunas de tus entradas y de repente me identifiqué con todas, no se porque...

Saludos!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo enorme.

Elen dijo...

Dsifruta de tus vacaciones Leola!! y que los reyes vengan cargaditos de regalos. Un besote!!