Me duele aquí. No soy más específica porque es un lugar difícil de definir. Es parecido a cuando tengo una falta de ortografía y el profesor la señala en un círculo rojo. O cuando voy a por un poco de chocolate y se ha acabado. Sí, algo así. Nada demasiado grave, como veis. Pero como ya no confío en las grandes gestas ni en las noches épicas, con estas desgracias de medio pelo tengo suficiente para que me duela aquí.
No sé por vuestros pagos, pero en los míos hoy hace un día precioso. Con frío declarado y un sol que apenas se siente, pero se nota. Me gusta el frío. Bueno, el calor también. Y a veces la lluvia, siempre que pare cada tanto.
Me gustan las casas de ladrillos y el zumo de naranja. Me gusta sentir tu mano perdiéndose decididamente en mi cintura ahí, en medio del barullo, mientras te acercas para preguntarme no sé qué cosa al oído. Y el diminuto instante en que sin venir a cuento nos miramos sin que haya justificaciones ni obviedades. O cuando me dices "hazme una llamada perdida" para guardar mi número. O cuando me sigues con la mirada y yo finjo que no te veo. O cuando me dices cosas que no pueden ser nada más que esas cosas que dices en ese momento, pero yo siento una piedra en el estómago y digo "yo me quedo aquí". O cuando te pregunto tu apellido, como si no lo supiera desde hace tres años.
Y creo sinceramente que si todo esto viniera del mismo territorio, podría significar algo.
Qué le voy a hacer. Lancé una moneda al aire. Y no la veo caer. Ni siquiera de canto.
Y es mejor así.
¿Quién no quiere el mundo entero? Pero no puedes tenerlo todo. Y es mejor así. Eso dice la canción. La muy cabrona.
Será por eso que me duele aquí.
Lovely Luna, Parando el tráfico. Y, chicos, desde el cariño, la próxima vez que tengais que grabar un vídeo, ducharos antes.
667. El campo
Hace 14 horas



