martes, 28 de abril de 2009

Epicentro

Estaba mareado aunque no había bebido nada. De hecho tenía la garganta tan seca como un árbol quemado. Era la ansiedad. Que si la amaba, le había preguntado. Que si la querría toda la vida. ¿Cómo podría él saber eso? Las ideas pasaban veloces por su cabeza; ni siquiera recordaba lo que le había contestado. Tenía la sensación de haber explotado y encontrarse en expansión alejándose de su epicentro.


Se lo había preguntado al fin. Que si la amaba, que si la querría toda la vida. Él le dijo que sí y le dio el beso más dulce que jamás le habían dado. Suave como una canción de amor. Recostada cerró los ojos para repetir una y otra vez la escena, tranquila, golosamente. No podía dejar de pensar en ese beso. Le parecía que el mundo, que su memoria, que la vida entera se concentraba en él, en su epicentro.

10 comentarios:

mareaxe dijo...

Majestuosamente narrado. Te felicito.

Leola dijo...

Ay, mareaxe, hasta vergüenza me dio publicar tu comentario, je. Muchas gracias.

Sir Bran dijo...

Yo también quiero ser la víctima gloriosa de un beso así.
Que aunque tenga final en su ejecución física, posea una estela in memorian... que no conozca réplica ni remisión.
Perfectamente narrado.
Ay Leola... ya te lo dije.
Tú y tu sensibilidad.
Un estupendo dúo.

Cesc dijo...

Cómo diablos se puede prometer nada para toda la vida??

Dos besos (hoy)

Elen dijo...

Amar para toda la vida?. Un bello sueño. El beso.. perfecto..
Un biquiño

cuentapasos dijo...

Muy linda lectura
Gracias

merce dijo...

Relato corto.
... y todo un mundo.


Besos.

pasajera dijo...

Me ha encantado! … es que lo has contado tan bien, me sumo al comentario de mareaxe, pero no te sonrojes, eh? … un momento suavemente denso, mmm precioso
Cuanto dura toda la vida? …un beso?

Pues...más besos.

Runas dijo...

No entiendo como se puede decir a alguien que la querrá para toda la vida, creo que es muy arriesgado, aunque romanticamente hablando queda bonito. Un beso

Gata dijo...

precioso post, me has recordado a unos besos que aun por desgracia no he olvidado.

abrazos