sábado, 3 de abril de 2010

El trabajo dignifica

Hoy en el trabajo no hubo muchas llamadas. Supongo que la gente feliz está de vacaciones. Ya tendrán tiempo de volver y descubrir que sus interneses no funcionan, pero eso les tocará a los que vayan el lunes.

Tuve tiempos muertos, así que me puse a leer blogs. Como hago normalmente, fui a los blogs que sigue la gente que yo sigo y así y así . Al final estuve todo el día leyendo el mismo, tirando de entradas antiguas. Me divertí mucho y me puse a pensar que mi blog no es nada divertido. Vamos, que no cuento cosas graciosas y tal. Y eso que yo en vivo tengo mi gracia ¿eh?

Creo que uso el blog como desahogo y al final, ya sabeis, acabo escupiendo mis frustraciones aquí.

Y es que escribo más de lo que siento que de lo que me pasa. Y bueno, creo que eso acaba aburriendo. Al menos creo que llega a aburrirme a mí.

Así que hoy escribamos solo dos líneas sobre lo que siento. Tengo un pequeño lío mental que, creyendo que iba a deshacer, enredé más. Supongo que tiraré de la punta a ver qué pasa.

Y un poco más sobre las cosas que me pasan. Hoy un cliente me ha llamado histérica. Así como lo oyen/leen. En un año que llevo como teleoperadora (por dios ¡un añooooo! próximo post: depresión laboral) solo me han dicho tres cosas del estilo. Y no puedo no decir que suelo ser muy comprensiva con mis clientes y además tengo la capacidad para tranquilizarlos cuando están nerviositos y por lo menos una vez al día me dicen que soy un encanto y cosas mejores. Dicho esto:
1)Yo, de malas. Él, de malísimas. Reproduzco diálogo:
Él: El servicio es una mieeeeeeerda (bla bla bla tres minutos) y estoy harto y quiero el número de bajas ya y que me arregles esto. ¡Arréglamelo ya y daaaame el número de bajaaaaas!
Yo: ¿Quiere que se lo arregle o que le dé el número de bajas?
Él: ¡Eres una caradura!
Colgó. No sé, a mí me parecía una pregunta muy válida.

2)Casi las diez de la noche, terminando la jornada y el último bus que me lleva a mi ciudad sale en veinte minutos. El cliente parece un adolescente descentrado, no hace nada de lo que le pido, me habla de tú sin parar aunque yo siga llamándole don Jonhatan y no veo manera de salir de esa llamada e irme a mi casa sin tener que caminar veintiocho kilómetros. Le pido que pulse tal tecla.
Don Jonhatan: ¿Cuál tecla dices?
Yo: La de la izquierda, don Jonhatan.
Don Jonhatan: Espérate tantito. (Tantito después) Ya, ¿qué me decías? ¿Qué tecla quieres que pulse?
Yo: La de la izquierda, don Jonhatan, la de la izquierda.
Don Jonhantan: Oye ¿estás estresada?
Yo: Pues he tenido días peores ¿podría, por favor don Jonhatan pulsar la tecla de la izquierda?
Al final creo que no le arreglé nada, pero pude irme a casa en bus.

3)El señor de hoy. Que el router no sirve no sirve y no sirve porque su ordenador no detecta la red inalámbrica. Le pregunto si detecta alguna red. Dice que no, no detecta ninguna. Le pregunto si tiene activado el wifi de su ordenador (la gente se pone muy nerviosa en cuanto insinúas que algo puede ser culpa de su ordenador) y me dice en efecto:
El tío de hoy: Señorita, no puede ser de mi ordenador porque es nuevo.
Yo: De acuerdo, señor de hoy, ¿pero antes detectaba redes?
El tío de hoy: Sí, pero este cacharro vuestro se estropeó porque ya no detecta nada.
Yo: De acuerdo, señor de hoy, pero si se estropeara el router ¿no cree que su ordenador seguiría detectando otras redes?
El tío de hoy: ¡Le digo que no es de mi ordenador porque es nuevo!
Yo: Pero, señor de hoy, si antes detectaba muchas redes y ahora ninguna ¿no podría considerar que no sea el router? porque si fuera el router seguirían apareciendo...
El tío de hoy: ¡No te pongas histérica!
Con el mismo tono calmo y normal con que le estaba hablando, sólo pude responderle:
Yo: Señor de hoy, francamente no creo que me esté comportando de modo histérico, le intento explicar algo con mucha lógica y que puede resolver su problema, pero si no le gusta la manera en que lo atiendo puede poner una queja y volver a llamar, así le atenderá otra persona.

El señor de hoy me pidió perdón y yo fingí no escucharlo y seguí con la conversación. Por supuesto que no le arreglé nada. Entre nosotros, el problema está en su ordenador. O no, pero a mí me dieron una formación de dos semanas y hago lo que puedo.

Tres en un año no me parece tan mal. Luego están los que te dicen ya sé que tú no tienes la culpa y se hartan de insultar a la empresa, pero la verdad que a mí esos no me ofenden.

Conozco compañeros a los que les han insultado en serio y muy personalmente. La gente puede estar muy enfadada cuando les falla la tecnología, lo entiendo. Así que, no sé, lo mío no me parece tan grave. Y, por otro lado, un poquito caradura, estresada e histérica sí que soy.

Y si no me creen, esperen a que vuelva a escribir sobre lo que siento en lugar de sobre lo que me pasa.

Saludos, y si os falla mañana internet, hacedme un favor: no llaméis hasta el lunes, que quiero seguir leyendo blogs.
Cursiva

1 comentario:

Incara dijo...

Espero que hoy estes leyendo blogs, jajajaj.

Besitos