jueves, 8 de enero de 2009

Café

En un descanso de mi ajetreado día de hoy (y por una vez no es ironía) me tomé un café. Cogí para leer en la barra una revista que publicaba una entrevista al pintor Antonio López. En un momento le preguntaron si tenía momentos de crisis. Sí. Los supero tomando un poco de café y aguantándome. Hay que acostumbrarse a esos momentos de desaliento; si no, abandonarías a los hijos, a la mujer, el trabajo, tu país... Hay que tener paciencia. (www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=38757&id_edicion=3787)
No pude evitar releerla y releerla. Y transcribirla en una servilleta. De esas, cutres, de bar, que en mi experiencia son más útiles para escribir en ellas que para limpiar la grasa.
Mientras, me tomaba un poco de café.

7 comentarios:

Paladín Sombrío dijo...

Tomando un poco de café y aguantándome... me gusta, aunque más la parte del café.

Habrá que probar.
Bicos Leola

Cesc dijo...

Me voy a tomar un café ahora mismo... Lo necesito. Sabia decisión lo de apuntar en la servilleta.

Creo que las servilletas de bar esconden mucha literatura...

Un beso

Lasosita dijo...

Yo también leí esa entrevista, y esa frase... es tremenda!
No puede uno dejarse llevar por los desánimos( o lo menos y el menor tiempo posible). Lo demás, una pérdida de tiempo.

y para todos los males, un café.

Leola dijo...

Yo invito la ronda de cafés. Lasosita, lo malo es que a veces a pesar de saber que es una pérdida de tiempo no se encuentra la manera de cambiar el rumbo...
Cesc, espero que el café te haya sentado bien, un beso.
Paladín Sombrío, yo también prefiero la parte del café, aguantarme no me gusta nada, nada, nada. Un bico.

merce dijo...

Si, a las musas le debe gustar el café, acuden raudas y veloces, tras ese aroma tan rico...
a veces te acompañan!!! Ese momento, puede convertirse en una pequeña fiesta...
Un beso Leola.

Marisa dijo...

Es bueno tomarse un café
Las penas son menos diluídas
en una buena taza .
Muchos besos.

Leola dijo...

Merce, me gusta lo de la pequeña fiesta, me has hecho pensar en todas esas cosas cotidianas que solía ver así. Un beso.
Marisa, no sé si se diluyen o se confunden aunque sólo sea mientras dura esa buena taza, pero vale la pena. Besos.