domingo, 8 de marzo de 2009

De cómo ser mujer y no morir en el intento

Me ha recordado mi amiga Marisa que hoy ha sido el día internacional de la mujer.
Tengo una teoría sobre las diferencias genéricas. No soy muy amiga de las generalizaciones, así que hablo en esencia de mi experiencia y la de mis amigas. Hay ocasiones en que las mujeres somos un poco presas de nuestro cuerpo. A veces los cambios hormonales nos (me) hacen sentir completamente superadas. Por todo, así, en bloque. Sin ninguna razón (en el mundo real, se entiende) caemos en un estado de melancolía profunda, de gran tristeza y desesperanza. Vemos, como se dice, todo negro. Supongo que hay quién sabe superar con entereza esos momentos, pero en mi caso lo más práctico es dejarme llevar, llorar y abandonarme, sabiendo que la sensación es tan inconsistente como efímera. Pero es real. Es real porque se siente con todas sus aristas y crudezas. Aunque se vaya al día siguiente y vuelvas a ver todo con la misma claridad de siempre, sabes que eso existe. Sabes que lo sientes, que lo has sentido y lo volveras a sentir. Da una sensación de fragilidad y de profundidad, como si pudieras acceder a otros mundos, leer entre líneas. Ver más allá de lo evidente. Y me pregunto a veces cómo es un mundo (supongo que el masculino) donde las cosas son lo que son o lo que uno cree que son sin más dobleces, sin tener la experiencia de que esa misma visión a veces se distorsiona sin motivos, y ello no le resta una ápice de realidad.
Ser mujer es saber que hay más, es desconfiar de las planicies, es intuir que todo, todo es susceptible de de una nueva mirada.
O quizá todo esto es sólo ser yo.

9 comentarios:

Elen dijo...

Uff!!
Esto mismo, más o menos, pensaba yo justamente ayer. Hasta tal punto que no sabes si lo real es esta zozobra en la que nos vemos inmersas o el lento y pausado transito por días sin demasiadas complicaciones... Supongo que, como siempre, la realidad está en la infinita gama de colores que hay entre uno y otro extremo.

Un besito

Marisa dijo...

Querida Leola que la mujer es muy intuitiva es verdad, pero a veces
esta intuición te juega malas pasadas, porque no desearías intuir
lo que intuyes.
Un abrazo y hasta el viernes.

Paladín Sombrío dijo...

Diferencias... las hay, seguro, pero en eso... pues no sé... yo te diría que es ser tú, porque hasta la fecha, lo que se dice mujer no he sido, ni está en mis planes o posibilidades, y sin embargo... en fin. Una opinión nada más. Bicos Leola.

Leola dijo...

Elen, da gusto sentirse acompañada, aunque sea en estos inquietantes menesteres (o precisamente en éstos). Es genial lo que señalas ¿lo real es esta zozobra o los pausados días?
Un beso.

Querida Marisa, mucha razón desprenden tus palabras. Como siempre evidenciando tu sabiduría. Gracias por compartirla. Un abrazo.

Paladín, creo que sí, que tiene que ser yo, esa mujer que soy yo, de cuya mirada no puedo despegarme. Y por cierto que una opinión tuya no es nunca "nada más" una opinión. Gracias por ello.
Un bico.

Lasosita dijo...

Los registros de las mujeres son mucho más intensos, con más matices y con mayores aplicaciones.

El universo masculino y femenino no tienen que ser superpuestos para que encajen, si no para que se complementen.

Perfectamente válidos, aunque diferentes.

A veces, esto juega en nuestra contra, pero que se le va a hacer...
es la naturaleza, y por cierto, que pese a todo:

Viva la diferencia!!

Leola dijo...

¡Que viva!
Un besazo Lasosita.

merce dijo...

Leola, creo que en esos dias, negros, se revelan verdades profundas...esa maravillosa intuición...

Un beso.

Leola dijo...

Gracias Merce, es bueno poder dar al menos ese sentido a ese estado de ánimo.
Un beso.

Gata dijo...

no sabes como te entiendo, me pasa lo mismo todos los meses...me tambaleo tanto q temo zozobrar, y soy yo sin ser yo siendo yo. Y a veces es terrible, porque al final no sé a veces como soy. Un lío
Por lo pronto me he quedado enganchada a tu blog, asi q voy a seguir leyendo.
besos